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Telecom, hacer lo que hacen, no lo que dicen

En Junio de 1994, el Departament of Defense (DoD), en una publicación del secretario de defensa: "Specifications and Standards - A New Way of Doing Business”, declara los estándares comerciales de computación y telecomunicaciones como aceptables para el diseño de sistemas de armamento e inteligencia. En el mismo documento justifica este proceder por el retraso de los sistemas de armamento con respecto al nivel de desarrollo (“State of the art”) alcanzado por el área comercial.

A continuación, se propone “integrate the commercial and military industrial bases to the greatest extent posible”. De esta manera, la industria de las computadoras y las telecomunicaciones se convierten en protectorados del ejército de Estados Unidos.

Adquiere un interés adicional para Washington  la privatización de las telecomunicaciones latinoamericanas. Se convierte en parte del esfuerzo bélico del ejército de los Estados Unidos. Es decir que adicionalmente al proceso de descapitalización de Latinoamérica adelantado por las transnacionales de telecomunicaciones,  cuando convulsione algún país latinoamericano por la extrema miseria, será rápidamente espiado y cercado, puesto que las telecomunicaciones están integradas al aparato de represión de Estados Unidos.

Para dar solo un ejemplo de la importancia de las telecomunicaciones en la guerra moderna, en el año 2001, hubo un duelo entre la artillería iraquí y la aviación coaligada de USA-Inglaterra. La coalición se quejaba de que Saddam había integrado en una sola red de fibra óptica sus radares e instrumentos de detección pasivos junto con la artillería, con lo cual le había causado perjuicios.(El Nacional, 11 de agosto 2001, página A8)

Los gobiernos latinoamericanos son presionados fuertemente por las distintas instancias militares, diplomáticas y financieras para que no hagan desarrollos propios en las telecomunicaciones. Así los presidentes latinoamericanos se convierten en ejecutores de la política militar de Estados Unidos.

Para dar un ejemplo, el presidente revolucionario Hugo Chávez, por ley, estableció que el gobierno financiará la adquisición de equipos terminales para Internet, pero cuidadosamente olvidó el financiamiento de los equipos de red. Los infocentros (salas de Internet gratuitas implantadas por el gobierno) son  servidos por las transnacionales de las telecomunicaciones. En un regalo transnacional, inicialmente han sido conectadas “gratuitamente”.

El tremendo dominio que ejerce Washington sobre los gobiernos latinoamericanos, se puede evidenciar en los hechos de Abril del 2002 en Venezuela.

El gobierno de Hugo Chávez, después de 4 años de entrega regalada a Wall Street y a las “7 hermanas”, en una actitud convulsiva y desprogramada, en febrero 2002, cambia la proporción de propiedad en los proyectos de explotación de hidrocarburos gaseosos del oriente del país. Desde gobiernos anteriores, la proporción de estos proyectos estaba asignada a un 60% Exxon-Shell-Mitsubishi y 40% Venezuela y en ese momento se invirtieron los términos: 60% Venezuela y 40% transnacional. Esta primera actitud digna de Chávez causó sorpresa en los ambientes financieros. El presidente Bush, que hasta el momento había dicho que Chávez es solo retórica, declaró que había recibido quejas sobre Chávez, de inversionistas de Nueva York.

Los anteriores servidores de Washington desplazados por Chávez y que inútilmente planeaban derrocar su gobierno, consiguieron el apoyo logístico. Y el gobierno no tenía ninguna posibilidad de defenderse. El 11 de abril, el gobierno cae.

Con los diferentes enclaves imperiales y el dominio transnacional de las telecomunicaciones, el gobierno de Chávez estaba completamente perdido. Hasta el último eructo de Acosta Carlés estaba contabilizado por el espionaje transnacional.

El pueblo venezolano, no aceptó el derrocamiento del presidente que ellos habían elegido, y demostrando lo que es la fuerza originaria, sin llamadas telefónicas, en la oscuridad de las emisoras de televisión, en los mismos 3 días que necesitó el redentor para resucitar, restituye a Chávez en el poder. Vibrante sangre valiente fue derramada en esos días. Dicen que no hay redención sin derramamiento de sangre.

De nada le valieron a Washington sus dominios sobre las telecomunicaciones, sus organizaciones políticas enlatadas como Primero Justicia o Proyecto Venezuela. Sus comandos de psicópatas militaristas.  Allí estaba erguida la soberanía popular, EL SOBERANO. El mismo pueblo que se manifestó en el Sacudón de 1989. El mismo pueblo que conquistó la elección de gobernadores y alcaldes. Y que le ha dado a Chávez un apoyo incondicional… hasta el momento.

Una vez restituido al poder, Chávez repite sus promesas de amor al pueblo en largos discursos de celebración.  Y acelera su política de entrega a Bush y Wall Street, con mayores tasas de interés, entregando otros sectores del gas y el petroleo.

Las telecomunicaciones son un área que cualquier país debe desarrollar tanto por motivaciones económicas como por motivaciones de defensa nacional.