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Des y Privatización y de la acería Sidor
Por Roberto Viera
Cuando se privatizó Sidor hubo que engolosinar a la clase trabajadora de Guayana, muy combativa y con conciencia de su fuerza con respecto al estado venezolano. Es así como le dieron a los trabajadores acciones tipo B para que se quedaran tranquilos. La privatización ocurrió como parte de un asalto liderado por Milton Friedman como teórico y ejecutado por las “Banca de Inversión”· de Wall Street, para destruir la industrialización incipiente de los países latinoamericanos y del tercer mundo.
Nuevamente el “capitalismo popular” fue el anzuelo que se manejó para convencer a los trabajadores de aceptar este cambio de manos de esta empresa, levantada con mucho sacrificio de la mano de obra trabajadora frente al sabotaje permanente de las multinacionales de Wall Street contra cualquier empresa que no les pertenece.
Para convencer a los trabajadores de la conveniencia de entregar sus activos sirvió el ejemplo cubano, “el coco” que hasta ahora les ha servido para asustar a los trabajadores. El socialismo cubano donde los obreros no tienen ningún poder de decisión y ninguna libertad y si muchos motivos para rechazar una vida penosa de hambre y ausencia de derechos elementales.
Por otro lado la prédica de economistas con postgrados en Harvard o Cambridge sirve para dar una imagen teórica que ayude a los habitantes del país a tragarse el purgante de aceptar la entrega de sus activos a los vampiros de Wall Street.
Pero, no debemos aumentar el papel de los tarifados economistas nacionales y hasta premios Nobel mundiales. Venezuela y sus gobernantes fueron sometidos bajo amenazas y chantajes como nunca se había visto. El presidente Lusinchi bajo intimidación y aislamiento de sus propios seguidores fue obligado a entregar el oro del país a los Bancos de Inversión internacionales que tenían sus fichas en el FMI y el Banco Mundial. La pesada bola de dinero de Wall Street mostró su poder. La intimidación no era nada blanda. Un grupo de militares azuzados por la misión militar norteamericana y liderizados por el joven militar Hugo Chávez y hicieron un amago de golpe de Estado trayendo sus tanques hasta el Palacio de Miraflores, en un adelanto de lo que fueron después los golpes de estado del 4 de febrero y del 27 de noviembre.
La desestabilización del país estaba en marcha y ya nunca más los gobiernos en Venezuela tuvieron el temple anterior para adelantar sus proyectos económicos. El Gobierno débil del Dr. Rafael Caldera, con una insurgencia militar detrás y poco apoyo popular fueron atracados por la banca internacional de inversión. Sidor fue privatizada.
Ya la planta de acero Sidor en manos de subsidiarias latinoamericanas de esos inversionistas “Vampiros” como los llama Matt Taibbi. Los mercados a los cuales servía la industria privatizada fueron servidos todos por otras empresas de los mismos dueños. Es decir que les quitaron a Sidor todos sus mercados primarios. Había que garantizar que más nunca, Never, esta planta pudiera manejar o participar en la comercialización del acero.
La producción de Sidor se dirigió para servir de productos intermedios que alimentaban a acereras pertenecientes a la Banca de Inversión. De esta manera Sidor quedó convertida en una empresa desechable y con un rendimiento mediano que no podía beneficiarse de algún requerimiento especial de algún cliente de alto valor de compra. O sea, un rendimiento medio dentro de un mercado mundialmente competido.
Los dueños de Sidor obtenían un rendimiento razonable dentro de los standares de una empresa de su categoría, productor de insumos según requerimientos de otras empresas dentro de un mercado mundial, regido por la división globalizada del trabajo.
Esto sin embargo parece que no era suficiente para sus dueños en última instancia. Los informes de los últimos años de la SEC (Securities Comissión) o comisión de valores de EEUU, nos dice que los papeles o créditos de la economía real, no llegan ni al 10% de los correspondientes a la “economía financiera”. Es decir que los dueños de la economía real no encuentran estímulo en la economía real sino en la especulación de valores o cualquier otra actividad que esté relacionada con las finanzas.
De esta manera se producen las burbujas financieras que se han visto arreciar en el nuevo siglo, lo que podría llamarse para seguir la moda bolivariana “Especulación del Siglo XXI”. Así tuvimos la crisis asiática predominantemente inmobiliaria, las pirámides de las puntocom o empresas tecnológicas, la burbuja de las hipotecas tóxicas y la burbuja de los futuros del petróleo para nombrar algunas. Esto esta documentado en un excelente trabajo del periodista de las guerras de Irak y Afganistán Matt Taibbi que puede ser consultado aquí (http://www.rollingstone.com/politics/story/29127316/the_great_american_bubble_machine/1). Se puede ver el trabajo Los culpables de la Crisis.
Todas las crisis económicas asociadas a las burbujas creadas y alimentadas por los especuladores-ganadores de Wall _Street, al fin han dado al traste con la economía real. Las empresas productivas en resumen de cuentas no le producían “estímulo para invertir” o el “incentivo económico” a estos inversionistas que según proclaman ellos mismos “no invierten para perder”, lo cual es parte la lógica elemental de la economía.
De esta manera la empresa venezolana Sidor, diseñada por los privatizadores para ubicarse en un punto de ganancias mediocres, fue arrasada en el mercado mundial, cuando empresas de primera línea como General Motors y bancos como Bearn Sterns fueron vapuleadas por las sucesivas oleadas de depresión económica de los primeros años de este siglo con recortes de producción y de la nómina, y con caídas en las ventas.
Nos enteramos que antes de la nacionalización “revolucionaria” de Sidor, estaba produciendo pérdidas de 57 millones de dólares en 2006 que fueron maquilladas por la administración a 14 millones en 2007. Actualmente se habla de pérdidas de 200 millones de dólares.
La tremenda realidad es que esta empresa nacionalizada o estatizada, en medio de la crisis económica más grande no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir.
Al cambiar de dueño y privada desde hace varios años de sus mercados naturales, al perder los mercados cautivos a los cuales había sido adecuada por los dueños del circuito del acero está en una bancarrota de proporciones completamente descomunales comparada con cualquier empresa de acero del mundo. Su mercado queda reducido prácticamente a cero o a lo que benignamente le quieran comprar los dueños que están logrando zafarse de ella.
Es así como nuevamente los trabajadores de Sidor son edulcorados esta vez con el socialismo. Cuando se privatizó Sidor fueron compensados con el “capitalismo popular” y ser propietarios del 20% de las acciones. Su destino que estaba totalmente determinado con mucha antelación a la privatización y está llegando a su término. Ahora los combativos trabajadores de Sidor han sido nuevamente manipulados, esta vez es el “Socialismo del Siglo XXI” quien se encarga de una empresa que no ocupa ningún lugar dentro de la globalización. Los mercados que le dieron vida originariamente a la empresa le fueron sustraídos en un atraco a mano armada con agravantes y ya no tienen ni acciones tipo B ni empleo. Y parece que una mayoría de ellos ya tampoco comparten las ilusiones de algunos fanatizados con el comunismo. El poder que le fue transmitido a Chavez por la banca de inversión no sirve para restituirle los mercados a Sidor sino que está hecho para la desestabilización y demagogia con Honduras o las bases militares norteamericanas en Colombia, para comprar empresas en bancarrota por las burbujas financieras como el Centro Comercial Sambil de La Candelaria o Sidor y para alimentar el mercado de futuros del petróleo.
Venezuela al igual que los demás países iberoamericanos y del tercer mundo ha sido saqueada por enésima vez por el poder mundial del capitalismo asociado a los Estados dominantes con intimidación en los casos de Jaime Lusinchi y Rafael Caldera y con complicidad en el caso de Hugo Chávez.