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Socialismo bochinchero

 

Por. Roberto Viera, frvieral@cantv.net

 

El jefe de la DIEX en una entrevista por el canal 8, hablaba del costo de los nuevos pasaportes. El periodista de VTV le preguntó, más o menos en estos términos: que por que no los daban gratis, si estaban en un socialismo.

 

Sin reconocerle vigencia al marxismo, se debe constatar que esta gente, desconoce lo más elemental de esta doctrina. Según el marxismo, para un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas existe un tipo de sociedad: Para Marx, existió el esclavismo, el feudalismo y ahora el capitalismo.  El capitalismo y la propiedad privada de los medios de producción dejan de ser necesarios con otro nivel de las fuerzas productivas.  Este nivel de desarrollo necesario para superar el capitalismo, sin ninguna vacilación, se atribuía a las grandes industrias de alta tecnología y productividad, que además creaban  una masa de trabajadores que podían asumir ese socialismo.

 

Las grandes corporaciones norteamericanas y japonesas presentan elementos de socialismo, como es el caso de las normas de  Calidad Total, que involucra a los trabajadores en la producción y les enseña a medir el producto de su trabajo y a planificar las mejoras.

 

Sin estas condiciones se decretan actualmente medidas “socialistas” cuyo único resultado es la destrucción del aparato productivo. Hace algunos años se publicitaron las cooperativas en largas cadenas de TV. Ya no se habla de ellas y solo existen algunas para el turismo ideológico. Hoy el bochinche son los consejos comunales, que nunca van  a llegar a nada mientras sus integrantes no sean capaces de participar y protagonizar criticando el tremendo crimen ecológico que es el gasoducto del sur.

 

El caso de la agricultura es realmente dramático. El nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el agro en general está por debajo de la industria.  Instaurar en la agricultura relaciones económicas basadas en un alto nivel moral,  el servicio mutuo y la solidaridad y otras lindas palabras, no lleva al socialismo sino al feudalismo. En 1992, un dirigente de la cúpula cubana,  se quejaba  de que una de las causas del fracaso de las cooperativas en Cuba, era que los trabajadores se llevaban las herramientas y equipos y las vendían en el mercado negro.

 

Más serio es el enfoque que vimos en los años 1980 y 1990, en la frontera de Venezuela con Colombia. Los ganaderos y agricultores que eran entrevistados por la prensa y las revistas, decían que ellos pagaban la vacuna, pero desde que esto ocurría no se perdía ni una vaca  ni una gallina. Es decir que los guerrilleros marxistas de las FARC daban un apoyo al productor nacional, de hecho, aceptaban el carácter privado  de las formas de producción de la agricultura, y el ganadero  y el agricultor agradecían ese respeto. Aunque de llegar al poder los marxistas de las FARC, probablemente implantarían el socialismo rural.

 

La revolución que se plantee seriamente la superación de los desequilibrios de la sociedad mercantil,  debe pensar científicamente en el apoyo y las condiciones de profundización de la propiedad privada en el campo y en la pequeña y mediana industria.

 

 

 

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