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La ley de Goodhart

 

por Roberto Viera, frvieral@yahoo.com

 

  Dice esta ley que cuando un estimador estadístico se vuelve un objetivo de la política del gobierno pierde su significado. Esto vale para sociedades democráticas y  dictatoriales. También se ha asociado esta ley con uno de los logros de la ciencia del Siglo XX, que fue introducir la medida de un hecho, como haciendo parte de ese mismo hecho, proclamado por Einstein y Heisenberg.

 

Hay casos curiosos de esto. En ciertas épocas, se habló en Venezuela de aumentos de las cifras de delincuencia, cuando los organismos encargados de combatirla esperaban un aumento del presupuesto.  En otros momentos los ciudadanos se han quejado de que no les aceptan sus denuncias de robos y hurtos.

 

Son muchos los ejemplos de esta ley. El populismo y los revolucionarios que proclaman la liberación social terminan logrando sus objetivos estadísticamente. Las estadísticas de consumo de alimentos, de niveles de educación se han convertido en cifras solo aceptadas por los que están comprometidos a aceptarlas. Los gobiernos alteran las cifras de empleo,  salud. En función de que su aparato de propaganda pone como metas  mejorar esas cifras y en realidad las cifras mejoran pero no en la misma forma que las realidades que representan.

 

Una característica de los regimenes marxistas es que la “buena” situación estadística es inmune a toda crítica. Los regimenes socialistas han desarrollado una caparazón propagandística que les echa la culpa de todo al extranjero, al “cerco imperialista”, al “bloqueo económico”, a la “reacción fascista” y en las personas hasta ahora esto ha funcionado, casi del mismo modo que un enfermo acepta las consecuencias de su mal. La explicación de los males sociales por causas diferentes de la conducción política es inyectada a los niños en la escuela y reforzada en los centros de trabajo. Hasta esos términos logra el aparato de propaganda único distorsionar la conciencia del pueblo.

 

Es por eso que las consecuencias llegan a ser tan dañinas y catastróficas para los habitantes de los países marxistas leninistas. Si vemos las consecuencias a largo plazo de esta ley, nos encontramos con las causas de la caída del líder Mao Tze Tung. Dicen los historiadores, que había en China unas cifras de crecimiento de la producción de alimentos y arroz muchísimo mayores que los valores reales de producción agrícola. Según la historia, el presidente, comenzó a dedicar recursos humanos que estaban en la agricultura a otras actividades. El error o la falsificación de las cifras de producción fue de  tal magnitud que se produjo una debacle con millones de muertos por inanición. Algunos hablan de 40 millones de defunciones por hambre. Para que la situación llegara a estos extremos tuvo que haber una aplicación consciente de la mentira.

 

Para la mente disociada de los marxistas existen en la sociedad clases irreconciliables y esta es la razón de que las consecuencias de la ley de Goodhart,  son multiplicadas conscientemente. Cualquier  información que pudiera revelar un descalabro es ocultada para que “los enemigos” no la sepan. En muchos casos, las consecuencias son ocultadas más allá de toda racionalidad. Decir que hay hambre o alguna carencia ha sido criminalizado, aun después de sufrir enfermedades motivadas por esa hambre o esa carencia. En los regimenes marxistas leninistas  “profundizados” no existen medios de información independientes y justifican esa criminalización de la verdad por su mente disociada.