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Escándalo
Estos tipos nos tienen acostumbrados a entregar las riquezas y la industria del país al principal bloque imperialista norteamericano haciendo una gran bulla. Entre más traidora y más abyecta es la entrega, mayor el escándalo revolucionario, nacionalista y socialista.
Es el caso de la “renacionalización” del petróleo. La forma de “contratos de servicio” les pagaba a las trasnacionales por sacar el petróleo, sin que tuvieran ningún derecho ni posibilidad de reclamación internacional, sino el pago de un servicio. Este tipo de relación exterior implantada en los años 90, fue una vía para introducir subrepticiamente a las transnacionales. En 100 años de lucha, la república había llegado en tormentosas y sacrificadas batallas a tomar el control de sus recursos naturales. Esto se manifestó en la ley de reversión, la que fue mediatizada después por la nacionalización.
Cuando se hizo la apertura petrolera, se nos vendió la idea de que con este modo de proceder, el estado podía usar esos contratos de servicio como un colchón en el caso de tener que disminuir la producción petrolera, por motivos de apuntalar los precios como parte de decisiones de la OPEP. Sin embargo, en esos días, no se usó este subterfugio, sino que se produjo todo el petróleo posible. Era la política de alta producción para ganar mercados, apoyada por el presidente Clinton y combatida por los Bush. Este procedimiento quedó como una ley en PDVSA, además respaldado por cláusulas en los contratos de servicio.
Hoy, la PDVSA desmantelada no puede producir ni siquiera los compromisos con la OPEP. Para aumentar la producción de las empresas petroleras de la faja, sin dejar la evidencia de que la mayor producción está sobre las transnacionales, se les da participación del 49% en la propiedad de las extractoras de petroleo, ahora, filiales de PDVSA.
Algunos analistas petroleros, han señalado que con esta nueva situación, las transnacionales se han embolsillado varios miles de millones de dólares por el hecho de que se hacen propietarios del 49% de las reservas de petróleo correspondientes a los campos que explotan. Nada les cuesta a estos tigres de las finanzas, poner este 49% en garantía y embaucar a los fondos de pensiones, por ejemplo.
Por otra parte, en la faja petrolífera del Orinoco, la producción se incrementará, con lo cual las petroleras, que siguen obteniendo más o menos la misma proporción de la salida de los pozos, aumentan sus beneficios anuales en varios miles de millones de dólares. La inclusión de PDVSA en la propiedad de estas empresas, permite obviar las cláusulas que bajaban la producción de estos campos para cumplir con las cuotas de la OPEP. De esta manera las transnacionales aumentan su flujo de caja que a la postre es lo único que les interesa.