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Conflicto de poderes
Roberto Viera, frvieral@gmail.com
Se ha hablado mucho en relación al aparente conflicto de poderes de la Asamblea Nacional (AN) y el Tribunal Supremo Justicia (TSJ), con respecto a una modificación de la referencia para el cálculo del impuesto sobre la renta. Pero no todo lo amarillo es oro.
Es conocido hay en el TSJ miembros completamente afectos al presidente, que muchos consideran que le consultan cualquier decisión. Cuya afección al presidente es pública y notoria. Este es un argumento sólido, aún sin tomar en cuenta las expresiones colectivas de que dio muestra el TSJ, de su deseo de que el presidente permanezca en el cargo, cuando decían “Chávez no se va”. Es una larga lista la de las decisiones del TSJ que favorecen al proceso. Hasta en cosas de relativa menor importancia, como fue el caso de las elecciones de un sindicato estudiantil en la ciudad de Mérida
Estando las cosas en esta situación y habida cuenta de la unanimidad en la resolución del TSJ, es improbable que el presidente no tuviera ingerencia en esa decisión. Es mas justo asumir que esa decisión fue redactada en Miraflores.
La AN tiene también una enorme lista de acuerdos resoluciones, leyes, leyes habilitantes, donde demuestra su afección al presidente. También en la AN se pueden identificar parlamentarios completamente afectos al presidente, por lo cual solo se puede explicar el carácter unánime de la decisión de la AN junto con la orden de desacatar al TSJ, como que esos parlamentarios afectos al presidente, estaban actuando bajo sus recomendaciones. Se podría decir que la AN es una caja de fosforitos mojados.
De esta manera el conflicto de poderes puede ser visto como un paro o teatro. Las motivaciones de tal acción estarían, en primer término, en no querer el presidente aparecer él como promotor de la medida y así evitar su confrontación con el colectivo del SENIAT (Recaudadores de impuestos). Los cuales están completamente conscientes del carácter destructivo para el sistema impositivo de la medida del TSJ. El impuesto queda completamente debilitado. En segundo término, el régimen monta este show para contrarrestar la certidumbre que existe en la comunidad nacional e internacional de la ausencia de poderes independientes del ejecutivo.
Si vemos un poco de la historia contemporánea de Venezuela, el presidente antiimperialista Carlos Andrés Pérez, tomo una medida en contra del sistema de cálculo del Impuesto Sobre La Renta (ISLR) como fue “liberar” a los agricultores del pago del ISLR. De esta manera favoreció la evasión del impuesto, y debilitó los controles sobre el conjunto económico. Así se congració con quienes financiaron su campaña electoral, las empresas petroleras y sus asociados. Y los altos ingresos petroleros causaron un deslave en la economía nacional.
El bloque dominante del empresariado norteamericano, se preocupa por que los dólares, con la efigie de Washington, que recibe Venezuela por los altos precios del petróleo, retornen a Washington. De esta manera incluyeron en el contrato que debe cumplir el presidente de turno, debilitar el impuesto y así sus empresas pueden recoger todas las ganancias.