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Por Roberto Viera
La Ley Orgánica de Hidrocarburos del 13 de noviembre del 2001, revienta un trikitraqui (fuego de artificio) y hace un gran aspaviento cuando aumenta el impuesto de las regalías por la explotación de petróleo a un 30% del crudo extraído. Este ruido pone la atención de los ciudadanos en una aparente defensa de los intereses de la nación al aumentar sustantivamente este impuesto.
Esto es ruido, puesto que venimos de un período en que el petróleo nacionalizado es cien por ciento nacional. Este impuesto significa solo cambiar de un bolsillo para ponérselo en otro.
Tampoco este ruido molesta a las transnacionales petroleras. Ya desde 1974 cuando Venezuela nacionaliza el petróleo, al igual que otros gobiernos aliados de las petroleras lo hacen, Arabia Saudita, Irán, las empresas conocidas anteriormente como las siete hermanas, han logrado obtener los mas grandes beneficios jamás soñados, en medio de los altos precios del petróleo. Esto proviene del comercio internacional de los crudos, de la venta de tecnología para la extracción del crudo y de sus propias explotaciones petroleras. De paso perjudicando a Europa y Japón sus competidores comerciales y en mayor grado a los países pobres del mundo, si sabemos que el 80% de la deuda externa de los países pobres es causada por el pago del petróleo.
Pero ¿Que se oculta en la Ley de Orgánica de hidrocarburos con este sonoro aumento de impuestos? Básicamente, la autorización en esa misma ley para el mercadeo interno de los derivados del petróleo por las transnacionales, la ejecución de la refinación por entidades externas, mediante la reducción del alcance de la refinación a solo un proceso primario de refinación atmosférica, habilita a las transnacionales a ejecutar procesos de refinación como industrialización de derivados. Es decir con la exclusión del crudo se da entrada a las transnacionales en las actividades de refinación y comercialización petroleras y se llama a eso revolución.
Para abril del 2005, el presidente habla de aumentar el impuesto sobre la renta a las compañías petroleras a un 50%, lo cual suena como una bomba contra las transnacionales. En este caso, ¿De que se quiere desviar la atención?
El asunto mas grave contra los intereses del país en la actividad petrolera, es la concesión de la construcción de un oleoducto a través de Colombia, el cual será construido por la Chevron Texaco. Los alcances de este contrato no han sido revelados al público.
Los elementos contra la nación en esta acción del gobierno estimamos son:
Otro asunto del cual el gobierno quiere desviar la atención, son las concesiones de extracción de gas y de distribución de gas doméstico entregadas a las 7 hermanas. La plataforma deltana y el Mariscal Sucre (antiguo proyecto Cristóbal Colon) son manejadas por las transnacionales. Le quitaron el nombre de Cristóbal Colón para ponerle el del Mariscal Sucre, pero igual lo entregan a las transnacionales.
El gobierno ha lanzado acusaciones de que el presidente Bush tiene planes concretos para matar al Presidente de Venezuela. Y esto suena como otro fuego de artificio para distraer la atención.
Sistemáticamente, el gobierno ha ofrecido dádivas a muchas personas y a una gran parte de ellas no les ha dado nada. Personas que andan limpiando las calles a cuenta de la municipalidad también se dedican a la mendicidad. Son patentes los problemas de vivienda creados por los fenómenos climáticos y que no han sido resueltos. El fraude contra el pueblo cometido en el revocatorio del agosto 2004, ahora se ve confirmado en el fraude en las elecciones internas del partido de gobierno.
¿Porque el gobierno crea estas cortinas de humo y fuegos de artificio para distraer la atención?
La pregunta encuentra su respuesta si observamos la actitud de gobiernos socialistas como el de Cuba y China. China ha creado zonas de centenares de millones de personas para instalar las empresas norteamericanas, permitiendo empresas de exportación de artículos electrónicos, pero también para ocupar los lugares de empresas Chinas. El fracaso del socialismo en industrializar lo ocupan con empresas norteamericanas, que, estiman los analistas, producen el 50% de las ventas en China. El socialismo chino entrega la mano de obra barata china a los norteamericanos. Y para que no haya duda hizo una masacre en Beijing, preteridos que la televisión y la prensa China solo dieron la versión del gobierno. También el gobierno socialista de Cuba entregó la explotación del Níquel a una empresa norteamericana basada en China y suministra mano de obra hotelera barata, que además de ser barata, le paga a los cubanos en pesos pero le cobra a los europeos en dólares. En la prensa y la TV cubanas solo se habla de la versión del gobierno.
En resumen, el gobierno de Venezuela se ve obligado a hacer estos actos de magia por la existencia de televisión y prensa independientes. Lo cual no es el caso de los hermanos países socialistas.
El presidente está incomodo con este esfuerzo para sobrenadar a la prensa y la TV y prepara el momento de profundizar el socialismo eliminando la TV y la prensa independientes.
El momento de eliminar la prensa independiente se aproxima y esto será cuando consolide su poder internamente y logre estabilizar su influencia a Latinoamérica en un punto en que no se atrevan los otros países a condenarlo. Tener un millón de hombres armados, con cerebros lavados e ideologizados en la reserva militar puede ser la etapa que el gobierno piensa cumplir para la eliminación de la prensa independiente y así trabajar en las sombras a semejanza de los criminales.