|
|||||||
|
|
|
|||||
|
|
|||||||
Sentido común
Cuando el presidente Bush instó a Arabia Saudita y Venezuela a que aumentaran los precios del petróleo, lo hizo para favorecerse en primer lugar él mismo, puesto que tiene intereses petroleros. Con el aumento de los precios del petróleo las empresas petroleras han declarado las más grandes ganancias de su historia. También de paso, favorece a su estado, Texas, de donde venía de ser gobernador, ya que con los bajos precios del petróleo se encontraba la economía tejana deprimida.
Sabiendo que estos aumentos de precios del petróleo producían una caída en las compras generales en Estados Unidos, debido a que la gente gasta en gasolina el dinero que de otra manera lo hubiera usado en comprar otros productos y servicios. Bush, mediante déficit fiscal, gasta 700.000 millones de dólares en el desarrollo y equipamiento militar. Con lo cual crea una demanda que suple los efectos del aumento del precio de la gasolina.
Los economistas becarios se la pasan amenazando al presidente de Venezuela para que no eche mano de la máquina de hacer billetes, pero estas amenazas están permitidas. Probablemente perderían su beca si criticaran al presidente Bush.
Claro si se imprime un dólar en Estados Unidos, probablemente las importaciones aumenten en menos de un centavo de dólar. En cambio, en Venezuela si se imprime un bolívar, las importaciones pueden crecer hasta en más de 30 céntimos, con lo cual el gobierno tendría que tener esos 30 céntimos en dólares para lograr equilibrio, o tener un control de cambios serio.
En los últimos años, la reserva federal de Estados Unidos, usando el sentido común, ha disminuido las tasas de interés para reanudar la economía que pasa por tiempos difíciles. La ecuación es muy simple, al bajar la tasa de interés, las personas que quieren comprar vivienda o bienes durables, pueden pagar créditos a bajo costo. De esa manera se reanuda la construcción de viviendas y la venta de productos más duraderos.
En Venezuela, se manejan conceptos metafísicos acerca de la macroeconomía, el deseo de los inversionistas y otras cosas por el estilo. Esto para mantener unas altas tasas de interés en medio de la más espantosa depresión económica con caída del PIB, desempleo, suicidios, desaparición de la clase media y otros males.
La situación en Venezuela es diferente que en Estados Unidos que es una economía cerrada. En Venezuela, las fábricas de cemento y otros insumos, fueron asaltadas en los últimos 20 años por las transnacionales, por lo que una reanudación de la construcción de viviendas, repercute como una demanda de dólares que debe aportar el gobierno. Se hace necesario cuantificar todas estas variables y hacer un plan de reconstrucción del aparato productivo. Pero eso sí, por un gobierno que sea algo más que un apéndice de Washington y por economistas serios.