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Varios jugadores

comenzaron a repartir las fichas y el dinero, asignar el que hace la vez de banquero. Estamos hablando del conocido juego de Monopolio o "Monopoly". Después de lanzar los dados y de realizar varias vueltas al tablero, una cosa era evidente: unos jugadores no tenían dinero ni podían pagar y otros o solo uno, poseía todo el dinero y las propiedades. El juego se tranca. No hay quien tenga dinero para comprar. Las propiedades no ganan renta.

No muy a menudo se encuentran símiles con la realidad que la expresan tan bien. Después de la segunda guerra mundial. Entre 1945 y 1970 se jugaron varias rondas del capitalismo, con el resultado de que unos pocos  capitalistas: J. P. Morgan trust y la partenogenesis de la ATT, Chase Manhattan Bank, Merryll Lynch, Salomón Smith Barney, etc,  se apropian del capital mundial y no hay quien tenga  dinero para comprar. Las empresas se quejan de que sus ventas no aumentan y aún decrecen. Se produce un desempleo permanente. Por supuesto en los países "perdedores" el desempleo es mayor. Y para matar el hambre deben descapitalizarse. Es decir, deben perder aún lo poco que habían obtenido durante los años en que se jugaba capitalismo.

El juego anterior que comenzó  con la primera guerra mundial, se trancó en 1929, con la gran depresión económica, que dio origen a la segunda guerra mundial.

No somos los primeros en sufrir este problema, por la época del antiguo testamento (Levítico, capitulo 25), es mandatorio que después de 7 semanas de años, es decir 49 años, proclamar el jubileo para el año 50. En este jubileo, los que habían acumulado tierras debían devolvérselas a sus primeros dueños. Y de esta manera comenzar un nuevo ciclo desde cero. Claro 50 años es mucho tiempo hoy en día,  en que los capitalistas mayores  solo necesitan 20 años para arruinar  a todo el mundo.

Entretanto, los países del tercer mundo viven ya en la extrema miseria y el desempleo y la violencia, es decir para nosotros ya comenzó la tercera guerra mundial. Pero sepan ustedes los habitantes de Estados Unidos de América, que donde nosotros compramos esta miseria y esta violencia todavía venden.

 Francisco Roberto Viera

Puente Hierro, viernes, 29 de septiembre del 2000